2026 / 10 / 06

HUM en FORBES CHILE

HUM en FORBES CHILE

En 2009, embarazada, Camila Soto buscaba una respuesta concreta: cómo parir de forma saludable y segura. La encontró en documentos de la Organización Mundial de la Salud que respaldaban con evidencia el parto en posición vertical. Lo que no encontró fue todo lo demás. No había mobiliario disponible ni protocolos en español, salvo una norma técnica peruana de parto con adecuación intercultural. Diseñadora industrial de formación, dibujó una silla, consiguió el visto bueno de su ginecólogo y la usó en su propio parto.

La silla funcionó. El problema apareció después. “El hallazgo no fue sólo

el objeto, fue que ningún hospital sabía usarlo”, recuerda Camila. “Faltaba una industria que uniera diseño, evidencia y capacitación”. De ese vacío nació HUM, que hoy se define como la única firma latinoamericana especializada en innovación para la atención del parto y que trabaja con hospitales públicos y privados en Chile, El Salvador, Colombia, Argentina y Guatemala.

LA SILLA NO BASTA

La primera lección de la compañía fue que el equipamiento, por sí solo, rara vez cambia una sala de parto. Camila lo describe a partir de lo que vio en terreno: “Comprar equipamiento

sin capacitar termina en mobiliario guardado; capacitar sin infraestructura adecuada, en salas insuficientes y frustración para los equipos; remodelar sin trabajar la cultura, en las mismas ruti- nas de siempre”.

Esa constatación ordenó el método CARE de HUM (Capacidades–Atención–Recursos–Experiencia) que parte con un diagnóstico de cada maternidad y luego interviene en paralelo tres frentes: la infraestructura, el cambio cultural de los equipos y una capacitación híbrida. El modelo se aplicó por primera vez en el Hospital Padre Hurtado, en 2025, y de forma completa en el Hospital Carlos Van Buren de Valparaíso.

NOVENTA Y OCHO PROFESIONALES

En junio de 2026, el Van Buren inauguró cuatro salas de parto con baño individual, financiadas con una donación de la familia Hornauer. En ellas, las mujeres pueden elegir la posición en que dan a luz y acceder a musicoterapia. Detrás de la obra hubo cinco meses de trabajo de HUM con el personal clínico en torno a nuevos protocolos de atención.

La mayor dificultad no fue técnica. “La resistencia más dura fue la emocional”, señala Camila. Los equipos llegaban fragmentados, con desconfianza y con dudas sobre si era viable humanizar la atención en un hospital de alta demanda. La respuesta fue conducir la gestión del cambio junto al propio personal, que terminó bautizándose como “Equipo de Atención Integral a la Mujer y el Recién Nacido”. Participaron 98 profesionales. Sesenta firmaron compromisos con el nuevo modelo.

Camila evita dar el proceso por cerrado. “Hoy el equipo reconoce, con autocrítica, que el desafío es sostener el cambio”, afirma.

UNA EXPANSIÓN POR RECOMENDACIÓN

El crecimiento internacional siguió una lógica poco habitual para una empresa de equipamiento clínico: llegó por referencias de profesionales de la salud antes que por una fuerza de ventas. HUM desarrolla y ajusta sus productos con personal sanitario y usuarias que luego se convierten en clientes y la recomiendan. En Colombia se dio a conocer en encuentros especializados y a través de la docencia universitaria sobre espacios de parto humanizado.

El Salvador fue otra historia. Un equipo de matronas argentinas que conocía
los productos de la firma asesoraba a la Primera Dama en el diseño de “Nacer
con Cariño”, la nueva política pública de atención del parto. Al definir qué equipamiento usar, la conclusión fue que HUM ya tenía lo necesario. Hoy la compañía abastece al Ministerio de Salud salvadoreño mediante alianzas con empresas distribuidoras. En 2025 vendió materiales educativos a UNITAR, el instituto de formación de Naciones Unidas, un contacto
que también llegó por la vía de profesionales latinoamericanos que conocían su trabajo.

Exportar el modelo exigió ordenar algo más que un catálogo. “Lo que tuvimos que estandarizar no fue solo el producto: fue el propio diagnóstico”, explica la profesional. Eso significó definir qué dimensiones observar en una maternidad, qué preguntas hacer y cómo ponderar los resultados en una hoja de ruta, además de diseñar intervenciones compatibles con la escasa disponibilidad de tiempo de los equipos clínicos. Para dar fiabilidad al análisis, la firma incorporó metodología propia e inteligencia artificial.

MENOS PARTOS, MÁS EXIGENCIA

El contexto demográfico le agrega peso a la discusión. Chile registra hoy una tasa de fecundidad de 0,99 hijos por mujer, la más baja de Latinoamérica, y la edad promedio de la maternidad ronda los 30 años. “Con menos partos, cada uno pesa más”, resume Camila.

Para ella, eso obliga a repensar qué es una maternidad. “Deben ser una experiencia crítica de vida, no infraestructura estándar”, sostiene. En la práctica, eso significa intimidad, autonomía para la mujer y equipos formados también en lo relacional.

HUM apuesta a ocupar ese espacio acompañando transformaciones completas, no solo equipando salas. La silla que Camila diseñó para su propio parto sigue siendo el origen de la empresa. La pregunta que hoy la ocupa es distinta: cuántas de las maternidades que cambian su forma de atender seguirán haciéndolo dentro de cinco años.

Revisa la revista completa en su version digital
cdn-forbesmx.nyc3.cdn.digitaloceanspaces.com/revistas/chile/forbes_chile_sep_oct_2026.pdf 
  • Comparte este artículo